miércoles, 8 de mayo de 2013

La potencia de la Economía Social

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El medio para realizar la Gran Transición hacia una nueva economía y una nueva sociedad será, al final, político. Una coalición de partidos o candidaturas parlamentarias tendrán que ganar unas elecciones en cada país para que los supuestos de la Gran Transición sean convertidos en ley con plena legitimidad democrática. 

 

Es posible que la Gran Transición venga precedida de Pequeñas Transiciones con objetivos más modestos, objetivos que pongan en cuestión los aspectos más sangrantes y dramáticos de los efectos del neoliberalismo.
Un ejemplo reciente lo tenemos en el programa electoral de SYRIZA en Grecia. Sus propuestas, por muy radicales que parezcan, no ponen en cuestión los principios de la banca de reserva fraccional; ni siquiera ponen en cuestión el euro. Darán lugar a situaciones necesariamente inestables, precipitando la necesidad de evolucionar hacia la Gran Transición. No nos queremos entretener en este artículo en ese proceso.
En la mayoría de los países, la Gran Transición requerirá un cambio constitucional.
En Europa, el proceso difícilmente escapará a una dimensión transnacional. Esas complejidades no las discutimos en este artículo.
Habrá que formular un referéndum y ganarlo, como por ejemplo propone %ATTAC (Rubén Martínez Dalmau - La Revolución Democrática). En España, cada vez más movimientos han iniciado el camino hacia una tal formulación. Democracia 4.0, Unidad Cívica por la República, el movimiento de los municipios que exigen un Proceso Constituyente hacia la Tercera República, el Gobierno de la Republica, Asambleas Ciudadanas Constituyentes, #Constituyentes, las referencias constitucionales de la Economía del Bien Común, La Carta de los Comunes, son todos brotes de un proceso de pensamiento colectivo hacia una enunciación sistemática de una alternativa al sistema.
El grado de madurez de la formulación alternativa está todavía verde.
Las elites de pensamiento crítico independiente en España han hecho una muy meritoria labor didáctica de crítica y explicación de los peores síntomas de la crisis global, han formulado algunas “alternativas”, que sin duda supondrían un alivio muy importante, momentáneo, de los síntomas.
Toda la atención se la lleva el casino financiero. La atención se centra en las crisis de las burbujas menores, como la inmobiliaria. Hay cierta ceguera hacia el gran globo de los casi 1000 trillones de dólares de los productos derivados (Derivatives: the unregulated global casino for banks). Pero hay otro apocalipsis que se acerca a gran velocidad. A partir de 2020 se empezara a sentir la escasez del petróleo. En un mundo en crisis financiera, con una baja inversión en Energías Renovables, el efecto será una colosal escasez de energía (ver El Fin del Mundo). Veremos los primeros efectos significativos del calentamiento global, y quizás algún primer desastre en zonas urbanas costeras, de la magnitud de la inundación de los Países Bajos en 1953. Los límites del expolio de la naturaleza se empezaran a sentir.
Pero han estado poco fértiles en proponer una curación radical. La ortodoxia marxista (The New Left Review), aparte de transposiciones de los principios al análisis de la situación actual, mayormente para reafirmar, que como las leyes de Newton, el análisis sigue siendo válido, no ha estado tampoco muy creativa a la hora de presentar un modelo distinto de los clásicos.
Hay que buscar en nuevos bancos de ideas para encontrar avances hacia propuestas con unos fundamentos alternativos, como en la New Economics Foundation, la P2P Foundation, ECON4, o en las propuestas antiglobalización, sobre todo desde Latinoamérica.
Es por ello que tomará algún tiempo para que el actual movimiento de "Indignados", o movimientos similares, den a luz un partido estructurado, o una unión electoral, con una visión consistente, y que lo empuje hasta la victoria parlamentaria. Cuanto más se tarde en crear un movimiento en torno a una ideología común, mas fuerzas se desgastarán en protestas de resistencia que no se pueden capitalizar en nada.
La composición social de la protesta va a cambiar. De un perfil medio de jóvenes con buen nivel de educación, que cuentan con apoyo social, de la primera ola de manifestantes, de una juventud que ha perdido el futuro, pero tiene los medios para sobrevivir, el centro de gravedad de las protestas se moverá hacia las víctimas más graves de la crisis, los más pobres, los menos educados, a los desempleados mayores sin esperanza, a las familias sin un solo empleo, sin ingresos, sin apoyo, sin cobijo, a familias en que los niños pueden sufrir de hambre. En Grecia, muchos niños solo comen en el colegio. Aquí, ya están recortando los comedores escolares por la que va a venir. Pasamos de "indignados" a "desesperados".
Tenemos a la vuelta de la esquina un Tsunami de desesperados sin prestaciones. La primera oleada de desempleados con prestaciones agotadas ha sido amortiguada por la economía sumergida y la economía familiar. Se nos viene encima un tsunami de entre 1 a 2 millones de parados sin prestaciones y sin colchón social. Muy pronto, empezaremos a ver en España las escenas que se están viendo en Grecia (Grecia, de la desesperación, a la acción solidaria).
Esto va a suponer una sacudida brutal a todos los planteamientos del movimiento. La frase de los mineros en 2012 de “nosotros no somos el 15M”, es una frase que nos debe hacer meditar en profundidad, y un anuncio de lo que está por venir. No es ni mucho menos una balandronada.
Cuando la desesperación alcance a millones de personas arrojadas a la miseria, el movimiento tendrá muy difícil mantenerse pacífico. El ejemplo de un desempleado desesperado llamando a una radio española (Luis del Olmo escucha un oyente desesperado por la crisis), representará en breve el estado de ánimo millones de personas. Los disturbios que hemos visto en Grecia (Greece riots: Athens burns, police fire tear gas as violence flares up), se pueden quedar pálidos con lo que puede suceder aquí.
Los desesperados son un flanco fácil para las tácticas de la creación de guerras entre los pobres: los inmigrantes en contra de los nativos, los varones en contra de la mujer, musulmanes y cristianos, empleados y desempleados, los trabajos limpios y trabajos contaminantes. Son una llama fácil ante provocaciones.
Hemos visto cómo la degradación social viene junto con la participación en las mafias de la droga y el robo. Los más desesperados fácilmente se deslizaran al margen de la ley para encontrar los medios de supervivencia, o simplemente en sus modos de protesta, incurriendo en una incriminación sistemática que los incapacite en sus derechos cívicos en forma individual o colectiva.
Esta explosión inevitable en términos violentos, o en medios de supervivencia fuera de la ley, pone en riesgo la legitimidad del movimiento, hace que sea mucho más vulnerable a la propaganda y la represión, y hará el avance hacia el Parlamento mucho más difícil. En presencia de la violencia, los votos de muchas capas del 99% se volverán hacia la derecha.
Para estos desesperados, el debate político ocupa el segundo lugar. Las capas más dañadas son las capas con menos formación. Un nivel más bajo educativo facilita también reacciones más primitivas. Pensar en un programa electoral, por mucho que me ofrezca soluciones, se hace difícil si te están crujiendo las tripas, llevas dos meses sin pagar la hipoteca y los niños van con los pantalones rotos al colegio. Primero vienen las soluciones de hoy. Comer hoy, mañana Dios dirá. Si hoy no hay pan, lo que queda es expresar la rabia, saltarse la ley, suicidarse.
El movimiento no puede crecer y consolidarse poniendo por escrito los cambios que tendrían que ser aplicados por las autoridades, como un movimiento de protesta exigiendo a las autoridades a hacer los cambios, con la esperanza de convencer a la mayoría a votar un tal programa electoral, de manera que cuando estemos en el gobierno, haremos los cambios. Esto puede ayudar en la creación de un consenso en torno a un número limitado de propuestas, una especie de proyecto de programa de gobierno. Pero difícilmente se convertirá en masivo, mucho menos en presencia de inestabilidad, delincuencia o violencia. El riesgo es luchar olvidando dar soluciones hoy a los desesperados.
Cuando el número de desesperados en la miseria alcance millones, hay pocas esperanzas de que el movimiento puede crecer lo suficientemente grande, fuerte y consistente, y ser capaz de pasar el pantano de todas las trampas de los partidos socialdemócratas o populistas, hasta llegar a una representación parlamentaria suficiente, en forma pacífica. Mucho antes, los dueños de los casinos financieros arrojarán grandes cantidades de dinero e influencia en la provocación y en los movimientos fascistas. Las expresiones de ira de los desesperados proporcionaran la excusa que legitime la represión legal por las fuerzas del orden y la represión ilegal por los movimientos fascistas ante la vacilante clase media que decide la balanza electoral. El resurgir del fascismo en Grecia y Francia es la trompeta que anuncia una repetición del camino hacia el IV Reich. Como último recurso, los llamados gobiernos democráticos se encargaran de dar cobertura legal al terror de masas.
Como en Grecia, las clases medias expropiadas en procesos como las preferentes son el caldo de cultivo ideal para movimientos fascistas y alternativas de extrema derecha.
Dejar a instituciones cercanas al pensamiento conservador nacional-católico el auxilio de los desesperados es apostar por ver desfilar a muchos de los más desposeídos por la Castellana uniformados de fascistas, antes de que les recluten como carne de cañón para la siguiente guerra.
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Las instituciones de caridad asociadas al pensamiento conservador nacional-católico son, mediante todo su simbolismo, carteleras pre-electorales que luego aparecerán asociadas a las alternativas de extrema derecha de forma primero indirecta, como en campañas antiaborto, anti-nacionalistas, xenófobas, y finalmente asociadas a opciones de partidos de derechas en el periodo electoral.
En Grecia, miembros de Amanecer Dorado dan comida gratis a griegos tras comprobar sus DNIs y ver que no son inmigrantes. El año pasado, Amanecer Dorado ya organizó varios actos de reparto de comida en los que solicitaba el carnet de identidad a los asistentes para impedir a los extranjeros, especialmente a inmigrantes indocumentados, que se beneficiasen de los alimentos. Destruyen puestos comerciales de personas migrantes y prestan, como la mafia de NY de las películas, "protección" a las tiendas de los griegos.
El éxito electoral entre algunos sectores populares de estas tácticas dementes es innegable. Olvidemos programas y veamos cómo podemos ayudar en la práctica a todos los que la necesitan, HOY!
Demostración a gran escala
En cambio, el movimiento tiene que ganar impulso y ganar credibilidad mediante el apoyo de facto, la ayuda, la solidaridad, las soluciones, para los "desesperados" precisamente por los medios previstos para la nueva economía. En Grecia, los votantes de la derecha dicen que votaban entre “un ladrón” (la derecha) y “un loco” (Syriza). Para vencer ese miedo al salto a la “locura” desconocida, los textos, las promesas, los discursos, no valen. Hay que demostrar, antes, que las propuestas no son una locura.
Tiene que crecer proporcionando mecanismos de apoyo en islas de solidaridad donde la economía alternativa demuestre su utilidad.
Tiene que crecer creando una demostración a gran escala del funcionamiento de las nuevas propuestas que sea difícil de atacar, sin causar, por un lado, la revuelta de los desesperados (la destrucción de sus últimos, todavía legales, medios de subsistencia) y el riesgo de una pérdida total de legitimidad en la inmensa mayoría de la población.
Cualquier ataque a las islas de nueva economía de los desesperados tiene que ser percibido por la inmensa mayoría del 99%, incluidas las clases medias, como un ataque totalmente ilegítimo e injusto.
Los servicios de salud, alimentos para niños, refugio para personas sin hogar, voluntariado en obras civiles, y soluciones alternativas en todas las áreas donde los servicios sociales han sido recortados en el presupuesto del estado para pagar la deuda, son difíciles de atacar sin provocar la última gota de irritación haciendo que la revuelta explote.
Este es el gran desafío y el radical mecanismo de filtrado para las propuestas de la nueva economía.
Se acabaron los trabajos académicos.
El tiempo terminó. Es ahora o nunca. Esta es el laboratorio de test en condiciones de prueba extrema en el que las nuevas ideas tienen que demostrar su impacto.
¿Quién lo lidera?
Históricamente, en tiempos de Rosa Luxemburgo, el movimiento obrero y los sindicatos organizaban mucho más que la negociación colectiva de los contratos laborales en el marco de la economía capitalista (Old times Trade Unions parallel social economy). En realidad organizaban toda una economía paralela centrada en todos los servicios sociales que luego se han transferido al Estado de Bienestar: salud, educación, cultura, etc.
Muchas ciudades europeas tienen muy bellos barrios de casitas construidas en los años 30 por las cooperativas obreras. El vínculo entre el movimiento sindical y la utopía de una nueva sociedad era muy fuerte. Las Casas del Pueblo tenían una función cultural general pero eran también la sede de la discusión de la utopía, el socialismo.
Es muy dudoso que los sindicatos estén ya en situación de volver a vertebrar un movimiento semejante, sobre todo si su único referente ideológico es el empleo en este sistema.
El movimiento sindical ha ido restringiendo cada vez más su área de actuación a la mera negociación colectiva de las condiciones del contrato laboral. Y en esto se ha ido prestando cada vez más a la lógica de la asociación con la patronal en sus objetivos macroeconómicos. Su columna vertebral, el obrero industrial, representa cada vez menos el conjunto de los trabajadores en esta sociedad. Su índice de afiliación es cada día más bajo y más circunscrito a unos pocos bastiones de la industria tradicional y los servicios públicos. Su actuación social es nula. Son excepción las instituciones sindicales con una visión de un alcance algo mayor (Global Labour Institute).
Otros movimientos surgidos al calor del 15M pueden estar en muchas mejores condiciones, incluso vivencial, de liderar el movimiento hacia una economía solidaria.
¿Se debería entonces crear un partido? El objetivo de un partido es, en principio, distinto. Es llevar la voz del movimiento al Parlamento para desde allí impulsar medidas legislativas. Un partido puede comprometerse a llevar fielmente al parlamento, como promete el Partido del Futuro, las reivindicaciones ya surgidas desde los movimientos por la sanidad pública, la educación, contra la privatización del agua, la Plataforma de los Afectados por la Hipoteca, y proponer en última instancia un cambio constitucional.
Combinar esta función con miras al Parlamento con la de construir la economía paralela ofrece más desventajas que ventajas.
Todo parece indicar que la construcción del liderazgo y la gobernanza de la Economía Paralela debería ser asimismo paralelo a la actividad política en el sistema hasta la Gran Transición. Será más bien un proceso de aglutinación de iniciativas de Economía Solidaria y monedas comunitarias.
Un punto de inflexión clave lo puede constituir la propagación de la infraestructura de la Red P2P de Open Money.
Economía Paralela
Lo que no cabe duda es que ese camino de organizar toda una economía paralela de hace 200 años habrá que volver a recorrerlo, con los sindicatos o sin ellos, partidos o sin ellos, en vista del desmontaje del estado de bienestar.
Estas acciones tienen que convencer a los que pertenecen al 99%, pero siguen viviendo en el sistema y votar a la izquierda conservadora, que la transición puede ser una transición útil, y pacífica y segura.
Tienen que votar lo que ya están viendo cómo funciona. Este será el momento en que la votación conservadora se puede revertir totalmente, el momento de tomar la acción parlamentaria.

Grecia, de la desesperación, a la acción solidaria, a la economía alternativa, a las elecciones
La revolución de la patata
Artículo de Al Jazeera, recogido en La Informacion, nos cuenta uno de los movimientos que son el secreto que se esconde detrás del 29% de votos de SYRIZA
En Grecia, mientras la economía se contraía poco a poco entre 2009 y 2011, los precios iban subiendo. Este aumento, sumado a la caída de los ingresos, se mezcló en una coctelera explosiva hasta reventar.
Pero ahora, cada vez más recelosos de sus políticos, los ciudadanos son los que están tratando de salir del abismo como pueden. El activismo de base está triunfando con logros tan mesurables como un saco de patatas. ¿Patatas?
En el mes de abril la Autoridad Helénica de Estadísticas (ELSTAT) informó de una sorprendente caída en los precios de los tubérculos en marzo del año pasado. ¿La razón para esta deflación histórica? La revolución ciudadana de la patata. Este movimiento comenzó a gestarse cuando una serie de agricultores de Nevrokopi tuvieron una idea para protestar contra las importaciones de tubérculo egipcio: distribuir gratis toneladas de patatas en el centro de Salónica.
Después, llegó todo lo demás.
El Grupo de Acción de Voluntariado de la Prefectura de Pieria les invitó a vender sus patatas al por mayor. El 19 de febrero se organizó una venta de patatas a 25 centavos el kilo, un tercio de su precio en el mercado.
El movimiento se extendió a la Universidad Aristóteles de Tesalónica, donde un profesor de marketing agrícola organizó una venta de patatas en el campus. Vendió 50 toneladas.
Ahora, la revolución ha saltado las patatas y se organizan ventas regulares de más alimentos baratos como aceite de oliva, harina, arroz o miel. Incluso en Atenas.
Pero más allá, muchos señalan que la mayor contribución del movimiento a la cultura griega sumida en la crisis es su capacidad de fomentar el espíritu del “querer es poder”. “Esto sucede todos los días. Ven este movimiento como algo muy esperanzador”, declara un ciudadano llamado Tsolakidis.
“Podemos movilizar a más gente que cualquier otra persona”, dice Tsolakidis a Al Jazeera. “Recibimos alrededor de 5.500 pedidos de cada venta de productos, lo que representa alrededor de 45.000 personas, o el 55% de la población de nuestra ciudad... Las reuniones políticas tienen suerte si consiguen 50 personas”.
La patata ha dado un nuevo énfasis al poder individual. Y puede que, aunque ahora limitados al ámbito local, sus valores de independencia y servicio calen algún día en lo más alto del poder público en Grecia.
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Antonis Davanellos, Syriza (http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article6952)
El tercer elemento que quiero mencionar es que, en estas circunstancias, la organización de la población se refuerza y se extiende. Y no hablo sólo de las organizaciones políticas.
La izquierda impulsó comités de base al inicio de las movilizaciones. Los que más éxito cosecharon fueron los comités "¡Yo no pago!", http://denplirono.wordpress.com/, compuestos por aquella gente que rechaza pagar los impuestos (sobre la vivienda, vinculados a la electricidad…), los peajes de la autopista de Atenas a Salónica… La campaña ha sido todo un éxito y en torno a estos comités se han construido otras campañas.
Esto no fue más que el comienzo. Tras el incremento del movimiento de ocupación de los espacios públicos durante el último año, hemos creado lo que llamamos "asambleas populares", que se reúnen en los barrios. Es una iniciativa muy importante. Al principio sólo estaban impulsadas por Syriza, Antarsya y algunos anarquistas. Ahora tienen un peso considerable. La gente de un barrio se reúne una vez por semana y discuten sobre qué hacer o de las necesidades del barrio o de cómo responder a los fascistas (los neonazis de Alba Dorada que agreden a la gente inmigrante) y otras cuestiones.

Tiene que dejarse en manos de la creatividad del movimiento encontrar cuales mecanismos de economía alternativa son los que hay que implementar.
En todo caso, tenemos miles de propuestas, en papel, páginas web, etc.
Mucho de esto tomará forma de solidaridad filantrópica. Sin embargo, gran parte también estará sobre la configuración de nuevos esquemas comerciales alternativos. Lo importante es que haga frente a las necesidades apremiantes de los desesperados. Algunos ejemplos son el apoyo a las personas que pierden sus casas por no poder pagar las hipotecas, el pago de los servicios públicos, de voluntariado, o sistemas de trueque, o muchos otros.
La condición, la verdaderamente importante, es que la solidaridad con los "desesperados" se haga con el objetivo primero de restituir su dignidad, su autoestima. La dignidad perdida al perder el empleo, al pedir fiado en la tienda, al verse expulsados de su vivienda, al rebuscar en un cubo de la basura o al taparse la cara al acudir a un comedor social.
El objetivo primero es que se vean a sí mismos como miembros activos de toda la ayuda que reciben, como trabajadores y trabajadoras que se ganan el pan en la nueva Economía Solidaria.
Un capital inmenso
La Economía Solidaria supone una fuerza económica inmensa.
Para empezar a hablar, hablemos del voluntariado. Millones de personas entregan de forma voluntaria y filantrópica parte de su tiempo en labores de voluntariado o en bancos de tiempo. El European Volunteer Measurement Project of the EUROPEAN VOLUNTEER CENTRE http://www.cev.be/113-economic_value_of_volunteering-en.html estima en unos 140 millones de personas en el mundo que hacen voluntariado y que su valor añadido asciende a 277 billones de €. Equivalente a la 7ª economía en Europa. El tiempo representa un 68% de todas las donaciones filantrópicas, mucho más que todo lo que entregan los bancos, las empresas y los estados.
Según el informe de la European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions - Second European Quality of Life Survey – Participation in volunteering and unpaid job – 2011 http://www.eurofound.europa.eu/pubdocs/2011/02/en/1/EF1102EN.pdf en Europa, como media, un 20% de la población adulta hace labores de voluntariado, dedicando a ello entre 6 y 7 horas a la semana, entre 24 y 30 horas al mes.
El manual Manual on the Measurement of Volunteer Work http://evmp.eu/wp-content/uploads/ILO_Manual_FINAL_English_1.4.2012.pdf tiene recomendaciones muy precisas sobre cómo hacer estimaciones del valor de ese trabajo.
Sin embargo, son muy pocas las instituciones benéficas o solidarias que registran ese valor. La mayoría ofrecen una contabilidad perfectamente auditada de su cuenta de resultados monetaria, que es simplemente un registro de transacciones que son subsidiarias de las transacciones que tienen más importancia y a menudo, más valor, la economía de las transacciones solidarias, que cómo son gratuitas, no se ven.
Lo mismo sucede con los servicios o productos que son resultado de su labor. Son una minoría las instituciones solidarias que ofrecen unas cifras claras en términos de número de comidas o alimentos distribuidos, servicios médicos o sociales realizados.

Si a eso se le añaden el inmenso número de horas que se dedican en el entorno familiar al cuidado de los niños, el hogar, los ancianos y los dependientes, estamos ante una montaña oculta de economía invisible pero real.
Cuando la economía oficial, cuando una empresa, deja en la calle a una trabajador o trabajadora, no por ello esa familia deja de educar a unos hijos invirtiendo en una educación en competencias que lo harán en el futuro útil como trabajador de esa empresa.
Es hora de poner en circulación esos valores económicos. Eso sí, en circuitos de economía alternativa que el casino de la deuda no pueda manipular, circuitos alimentados por monedas complementaria locales.
El volumen de la economía solidaria, de momento invisible, es un volumen nada desdeñable.

Ejemplo Madrid ciudad
Población activa aproximadamente 1.650.000 personas
Parados aproximadamente 300.000 personas
Un 15% de la población hace unas 10 horas al mes de trabajo solidario totalizando unos 2,5 millones de horas. El equivalente a 17 millones de euros al mes si se estima a un precio de 7 Euros la hora.
En Euros, eso equivale a unos 100 € al mes por parado.
En moneda alternativa dentro de un circuito de economia solidaria puede proveer de mucho más bienes y servicios de lo que se puede hacer con 100 € en el mercado del dinero deuda.

Si sumamos todos los otros circuitos de Economía Solidaria, como Bancos de Tiempo, sistemas de trueque y otros circuitos, nos damos cuenta que se pueden poner en marcha acciones de un volumen que si pueden representar una diferencia significativa en el día a día de los millones de expulsados del sistema.

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